Archivo de práctica
Procesos situados
Recolecto, clasifico, pruebo y archivo materiales del paisaje para incorporarlos al diseño de piezas e instalaciones. Este recorrido conecta el trabajo de campo, el laboratorio y la práctica artística.
Mi proceso comienza fuera del taller, recorriendo paisajes urbanos, suburbanos y rurales. Observo el suelo, las obras, los cursos de agua y los márgenes para localizar arcillas, sedimentos, piedras, metales y restos constructivos. Me interesa aquello que suele pasar desapercibido, pero que conserva información sobre cómo un lugar se forma y se transforma.
Recojo pequeñas cantidades y registro su procedencia, su contexto y sus cualidades visibles. Después clasifico cada muestra para construir una cartografía material que me permite leer el paisaje desde aquello que lo compone y mantener el vínculo entre la materia y su lugar de origen.
Pienso en Jane Bennett y en la disposición necesaria para dejarse sorprender por lo que aparece. La pregunta ya no es solamente qué puedo hacer con estos materiales, sino qué estuvieron haciendo hasta ahora y qué podremos hacer juntos.
En el taller clasifico y proceso los materiales recolectados. Los pruebo solos y combinados, registro su comportamiento en cocciones de diferentes temperaturas y, a partir de esos resultados, diseño pastas cerámicas y formulo esmaltes propios.
El archivo reúne tanto los resultados previstos como los accidentes y me ayuda a comprender colores, contracciones, texturas y reacciones. Lo técnico y lo intuitivo avanzan juntos hasta preparar la materia para su uso artístico.
Práctica artística
Piezas · instalaciones
Con los materiales que recolecto, proceso y diseño creo piezas e instalaciones site-specific. Cada trabajo establece un diálogo con la arquitectura, la historia y las formas de habitar el espacio donde aparece.
Me interesa acercarme a las memorias latentes del territorio y desplazar la mirada sobre los espacios cotidianos. Las piezas proponen situaciones de encuentro en las que el público, la materia y el entorno participan, y donde lo humano y lo más-que-humano pueden entenderse como agentes que configuran conjuntamente el paisaje.